Había una vez un hombre, un ganadero.. .
Tenia un trozo de tierra reducido en medio de una llanura
infinita mente extensa.
Además, la llanura estaba ocupada por todo tipo de animales salvajes, que perfectamente
podrían ser domesticados. El hombre tenia su terreno totalmente amurallado, cerrado,
la puerta del terreno, era la única comunicación entre la llanura y la parcela de tierra.
Generalmente, la puerta solo la usaba el granjero para introducir en su terreno
más y más animales, todos los que le era posible. A todos les tenia un enorme cariño,
incluso a los que le daban alguna que otra coz, a los mas locos y agresivos.
Eran parte de él, de su vida y pensaba que tenerlos
ahí seria bueno para él y para su
futuro. El granjero
vivía con sus animales, pero llego un momento en que eran tantos
que no le daban respiro, tenia que prestarle parte de su tiempo a cada uno de ellos.
Los más salvajes aun pasando mucho tiempo no se dejaban domesticar, jamás, igualmente
el hombre, no dejaba que se marcharan, eran suyos, de su propiedad. TODOS.
Llego un momento en que en la parcela apenas
había espacio para que todos vivieran
agústo.
Un día el granjero se dio cuenta de que no era feliz, aquello se
había convertido en una
prisión.
Aquel
paraíso, aquella llanura extensa una prisión. El ganadero estaba muy quemado y se
había vuelto loco.
Tanto
quería a sus animales, a los
domésticos y a los salvajes, y al mismo tiempo
quería tener un
respiro, pero eran tantos que no
podía, y tampoco
quería dejar algunos escapar, abrir las puertas
y dejarlos en libertad. Era una situación
estúpida. Algunos animales lo controlaban a él,
ya no se sabia quien era el ganadero y quien el animal. Pero así era su vida.
Nosotros somos ese ganadero, acumulamos todo tipo de experiencias(animales) y las hacemos nuestras.
Sean buenas o malas para nosotros, las tenemos en la cabeza y nos condicionan, como al ganadero de la historia.
La parcela es nuestra mente, el granjero nuestra conciencia y la llanura el resto del mundo.
los animales
domésticos y salvajes
por supuesto, son nuestros pensamientos, experiencias e inquietudes, deseos...
La única forma de no dejarnos condicionar por nuestros pensamientos es observarlos y dejarlos pasar.
Observarlos de una forma desapegada, como poner el objetivo de la
cámara justo en la cima
de nuestra cabeza, dejarlos marchar. Los pensamientos duros nos ponen en tensión(animales salvajes dando coces).
Eso es meditación. En eso consiste, en observar mente y cuerpo.
Poco a poco el granjero fue dejando escapar a los animales salvajes,
también a algunos
domésticosque
podían vivir en libertad. Poco a poco, el granjero de nuestra historia tomo control sobre su vida.
Gano más cordura,
fue Feliz.
El granjero al final, era el único personaje de la historia totalmente real, recuerda, que tu eres el granjero.
Deja escapar a algunos animales, que no te dominen, deja escapar pensamientos, se feliz.
Los animales en cautividad no suelen tener felicidad, suelen dejar residuos en las jaulas que luego hay que limpiar.
El rencor es el residuo que suelen dejar muchos pensamientos, la caca de muchos animales.